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¿Entiendes a tu perro?

Cualquiera que tenga un perro sabe lo importante que es la comunicación con ellos y cómo nos entienden: saben cuándo nos vamos, si vamos a sacarles a pasear, si estamos enfadados, tristes o alegres, si tenemos ganas de jugar con ellos, etc.Hablamos con ellos continuamente, les pedimos multitud de cosas y les enseñamos a hacernos caso, y si lo hacemos bien, los perros siempre están dispuestos a aprender y a complacernos puesto que durante años los hemos seleccionado para eso, para ser unos compañeros fieles y atentos.

jugandoconperro

Siempre intentamos que ellos nos entiendan, pero ¿les entendemos nosotros a ellos? Lo cierto es que una gran cantidad de dueños no entienden de verdad a sus perros. Ellos tienen un repertorio muy grande de señales con las que intentan comunicarse que la mayoría de nosotros no sabemos descifrar. Y ese es el origen de un montón de problemas de comportamiento, desobediencia e infelicidad en los perros.

El lenguaje canino no es tan simple como muchas veces creemos, un movimiento de cola no siempre es felicidad ni un bostezo significa que el perro tenga sueño. Pero tampoco es demasiado complicado llegar a comprender el significado de algunos de los gestos básicos de nuestros compañeros.

¿Crees que tu perro te entiende cuando lo regañas? ¿Seguro? La “cara de pena” no significa “sé que he hecho mal (es imposible que un animal no humano tenga conciencia ética), significa “no tengo ni la menor idea de por qué estás enfadado, pero deja de estarlo, por favor”.

Si tu perro te ladra cuando le regañas, no se está “rebelando” (los perros no son tan complicados), sencillamente te ladra porque no te entiende y le das miedo. Un perro que salta y babea frente a la comida no está contento, está ansioso y probablemente muy estresado. Lo mismo pasa a la hora de jugar, hemos de evitar que el perro se sobreexcite demasiado y no crearle adicción a la pelota o a cualquier otro juguete, ya que podemos convertir el momento de juego en un rato de enorme ansiedad.

Siempre debemos terminar en un momento que el perro siga teniendo interés por jugar (que no llegue a aburrirse, así tiene ganas para la próxima vez), pero que no se encuentre en el punto máximo de excitación ya que entonces estará más nervioso una vez se le pase el cansancio.